Los votos del matrimonio cristiano

Este documento, tiene origen en la Republica Oriental del Uruguay y esta relacionado a los paises firmantes del Foro de Sao Paulo.

2019.11.25 03:19 astoneta Este documento, tiene origen en la Republica Oriental del Uruguay y esta relacionado a los paises firmantes del Foro de Sao Paulo.

CNL (R) Blas Benjamin de A Vega Centro de Oficiales Retirados de Las Fuerzas Armadas Montevideo, 27 de Abril de 2011
LAS FASES DEL NEOCOMUNISMO O SOCIALISMO DEL SIGLO XXI(LOS GOBIERNOS DEL FORO DE SAO PAULO) Por Viviana Padelin–Fraternidad Libertaria Latinoamericana
Primera Etapa: ETAPA DE IMPLANTACIÓN. GOBIERNO POPULISTA. Esta etapa puede ocupar una o hasta tres presidencias del mismo gobernante o mismo partido o coalición de izquierda. Dependerá de la aceptación popular la implementación de cada uno de estos puntos pudiendo en consecuencia omitir algunos de ellos o bien, acelerar el proceso en su segunda etapa.
Asistencialismo: aumento de asignaciones familiares por hijo, embarazadas, planes de emergencia, subsidios, etc. Objetivo: siembra de votos para la próxima elección.
Aumento de cantidad de cargos públicos: Por cada nuevo empleo público se estiman 4 votos del grupo familiar. Los capitales privados comienzan a abandonar sus inversiones: sus empleados son absorbidos por el sistema público. Objetivo: siembra de votos.
Aumento de salarios y pasividades (incluye pasividades sin aportes jubilatorios): Inicialmente cuenta con el obvio beneplácito de la clase trabajadora y sindicatos. Más adelante, comienza la espiral inflacionaria que licuará todos los aumentos. Objetivo: fidelización de votantes y siembra de nuevos votos.
Medios de comunicación: A través de la publicidad oficial se asegura que sólo tengan voz aquellos periodistas, actores, conductores y artistas oficialistas. Comienza la autocensura.
Fuerzas armadas y de seguridad: Persecución de quienes los han combatido en la guerra contra la subversión 60/70 (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia). Persecución mediática y judicial.
Cultura: Campañas mediáticas e instalación de matrices de opinión contrarias a personalidades opositoras de la cultura local.
Corrupción: Se dan a conocimiento público hechos de corrupción de funcionarios de tercera o cuarta línea. Esto tiene un doble objetivo: impacto social de que el gobierno no admite la corrupción y al mismo tiempo, “alinear” tras de sí a toda la administración pública, que, temerosa de persecución judicial y complots armados en su contra (sumarios, juicios), actúan fielmente al gobierno. Esto, sumado a los funcionarios de confianza o políticos, incapaces de encontrar otro trabajo semejante, logran que los hechos de corrupción sean reducidos a una “mesa chica” del gobierno, pero ampliada en cuanto a montos se refiere.
Discriminación y Derechos Humanos: El gobierno encuentra un nicho de votantes en las minorías marginadas (indígenas, homosexuales, transexuales, etc) y legisla para ellas. Objetivo: creación de grupos ideológicos para defensa del modelo y fidelización de votantes. Se promueve con la especulación de acusaciones de discriminación en conflictos personales, laborales, etc.
Revisión de pasado reciente: Evocación permanente de pasadas dictaduras militares o gobiernos democráticos. Objetivo: recrear la imagen de un enemigo inexistente en la actualidad pero temido. Instalarse como la única opción posible de gobierno
Desvalorización de símbolos patrios: Modificaciones en banderas, escudos, himnos.
Aumento exponencial de la delincuencia común: La delincuencia es esencial a la implantación del neocomunismo. Los hechos de violencia neutralizan, atomizan, aíslan y recluyen los posibles actos de protesta de trabajadores de clase media. Los delincuentes ganan las calles. Incluye programas de desarme de la población civil. Al mismo tiempo, la misma delincuencia será en el futuro mano de obra barata del narcotráfico.
Fuerzas de seguridad: Desmantelamiento progresivo. Campañas de desprestigio por supuestos hechos de corrupción. Falta de equipamiento y autoridad para ejercer la tarea en pos de garantizar los derechos humanos de los delincuentes.
Impunidad en los hechos delictivos: Jueces de Garantías afianzan la impunidad. Utilización para delinquir de menores de edad inimputables.
Oposición: comienza a fragmentarse y a alinearse tras al bando oficialista. No hay referentes.
Iglesia: comienzan los choques con autoridades de la Iglesia Católica.
Ocupaciones de fábricas no operativas y de tierras fiscales o privadas. Como antesala de las expropiaciones, los capitales extranjeros comienzan a retirarse del país. Persecuciones mediáticas a empresarios nacionales. Estatización de empresas privatizadas. La clase media es incapaz de organizarse en oposición.
Aumento de ong`s de izquierda. Creación de redes trasnacionales para el asedio a opositores.
Creación de grupos de choque. Utilizados como sostén de violencia sin armas aún, promotores del modelo en actos políticos oficialistas y para neutralizar actos públicos de oposición. Vinculados a determinada dirigencia de sectores deportivos y narcotráfico.
Educación: Creación de nuevas Universidades. Becas indiscriminadas. Clientelismo y semilleros de grupos de izquierda que sostendrán ideológicamente al régimen. A esta altura el nivel educativo es muy bajo en todos los niveles de enseñanza.
Aumento de impuestos a las ganancias o riqueza. Estos impuestos alcanzan a trabajadores con salarios medios y medios-bajos cuyo fin confiscatorio se aplica a la “redistribución de la riqueza”.
Aumento del consumo de drogas y narcotráfico. Nuevas pistas clandestinas. Aumento de accidentes de avionetas por sobrecarga. Nacimiento de una nueva clase social opulenta, en su mayoría jóvenes menores a 40 años.
Censo habitacional. Su objetivo es conocer cantidad de viviendas desocupadas y propietarios con más de una vivienda. Los datos son registrados para la tercera fase.
Fragmentación de central sindical: Aquellos dirigentes no alineados con el incipiente régimen se retiran para formar centrales sindicales disidentes, sin menor éxito.
Quiebre del sistema de salud: Las prestadoras privadas de salud no logran brindar servicios de calidad en un escenario de creciente inflación y alto costo de salarios y riesgos laborales. Son casi obligadas a vender sus empresas a precio vil o bien serán estatizadas. Los hospitales estatales tendrán como público sectores bajos, medio bajo, medio y medio alto con el consiguiente colapso del sistema
Segunda Etapa: ETAPA DE IMPLANTACIÓN. CONSOLIDACIÓN
Quiebre de la clase media. Tal como fue el objetivo con las FF.AA y FFSS en la primera etapa, ahora lo es con la clase media. Desesperanza, desamparo, subversión del orden establecido. El objetivo es destruirla; mejor aún, igualarla hacia abajo; más abajo aún que la clase baja. Estigmatizarla, hacerla culpable de la pobreza de otros, de las dictaduras militares, de la discriminación, del maltrato que sufrían los delincuentes, etc. Una clase media atomizada, culposa, temerosa, inexperiente y cómoda no podrá hacer frente a estos regímenes.
Reforma Constitucional (para entronizarse en el poder). Puede o no ser necesario, dependerá de las posibilidades de otros candidatos “opositores” que para entonces o bien se habrán alineado al régimen o habrán salido de la escena política.
Aprobación de matrimonio homosexual.
Aprobación del aborto.
Ley de medios o ley mordaza. Ley de censura.
Persecución plena de opositores: Guerra mediática y judicial.
Judicialización de todos los conflictos: Judicialización de la política. El Poder Judicial colapsa, convirtiéndose en una escribanía del gobierno.
La delincuencia gobierna las calles, la impunidad es total.
Deterioro económico: Comienza aceleradamente la espiral inflacionaria.
Legalización de marihuana: Legalización, tenencia y plantación para consumo personal.
Destrucción total moral y física de las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Oposición fragmentada puede ganar elecciones legislativas, pero son incapaces de generar una eficaz gestión y menos aún crecer en número de adherentes).
Se generan “nuevos enemigos” de izquierda. Grupos de choque ahora armados comienzan a actuar: Política, ideológica y operativamente responden al gobierno de turno; pero mediáticamente son “grupos de ultraizquierda opuestos al oficialismo”. En el futuro, formarán las milicias armadas.
División de municipios, provincias o departamentos: Promueve el armado electoral, creación de cargos públicos y mayor control de grupos opositores a nivel local.
Persecución de minorías católicas (ley de cultos). La sanción de esta Ley permite la persecución de grupos católicos, evangélicos y cristianos de escuelas espirituales de orden abierto.
Creación de milicias armadas: Los anteriores grupos de choque; sólo presentes en actos de gobierno o infiltrados en grupos opositores; ahora recibirán instrucción militar en reemplazo de las FF.AA ya destruídas en la 2da. Etapa.
Tercera Etapa: ETAPA. FASE INICIAL DEL NEOCOMUNISMO
Expropiaciones
Presos y crímenes políticos
Ataque a la iglesia católica
Régimen electoral a la medida del partido de gobierno.
Elecciones espurias
Espiral inflacionaria
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2019.07.03 01:08 Severianes Martes de... literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
~
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2019.07.03 01:06 Severianes Martes de literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
La novela cuenta la historia de su anciano protagonista, pero es básicamente una excusa para elucubrar sobre la libertad, la política, la felicidad, la sexualidad, en monólogos y diálogos que mantiene Long mientras se somete a un tratamiento de rejuvenecimiento.
Y claro, la novela de Heinlein, que hubiera justificado su carrera de escritor incluso si sus otras obras no fueran geniales, es Stranger in a strange land (Forastero en tierra extraña). La historia de Valentine Michael Smith, huérfano terrestre criado por marcianos.
Mike es el hijo bastardo de dos astronautas muertos durante la primera expedición a Marte. Criado por una raza aliena que consideró una necesidad artística la destrucción de un planeta entero, y cuyos individuos se describen como algo similar a un portaaviones. Llega a la Tierra para verse convertido en el hombre más rico del mundo, presa deseada de políticos ambiciosos y predicadores televisivos. Rescatado por un escritor anciano libertario y hippie, y su corte de colaboradores, amigos y secretarias adolescentes.
Stranger in a strange land es una novela icónica de los 60's, y una de las mejores representaciones de la ideología libertaria e individualista de Heinlein. Si vas a leer una sola de las novelas que te recomiendo acá, que sea ésta. Te van a dar ganas de leer las otras.
Cuentos de Heinlein hay miles, no terminaría nunca. Lean All you zombies (Todos vosotros zombis), o vean la excelente película Predestination. Y lean también El hombre que vendió la Luna si quieren ver al capitalismo emprendedor desde una óptica positiva.
Cierro con lo siguiente: en su hermosa saga de Los ocho mundos, el escritor americano John Varley imagina una logia de heinlenianos, de ideas individualistas, humanistas, y libertarias, que se concentran en ignorar cualquier ley humana que no les guste con el único objetivo de llegar a las estrellas. Yo quisiera pertenecer a ella.
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2018.01.21 18:12 SubotaiKhan Resumen de toda la derecha

Parte I: La diferencia entre izquierda y derecha
Parte II: La izquierda
Parte III: Conceptos políticos generales y formas de gobierno.
As always: El autor de este post no sostiene necesariamente las cosas que postea, su intencion es meramente informativa. Si usted desea discutir el post, lealo todo. No hay TL;DR al final.
Un poco de historia del capitalismo:
Había una vez un gran y formidable imperio romano que se extendía por toda Europa y mas allá. Un día vino Jesús, un montón de barbaros, inestabilidad económica y política, y el imperio se fue a la mierda. Quedaron poblaciones aisladas esparcidas por toda Europa. El sistema de comercio que tenían y fomentaban los romanos desapareció, parte del mismo fue bloqueado por muchas tribus e imperios musulmanes y bárbaros que no les copaba verte andar con tu carreta de mercancías 0 km 4x4 lleno de oro. También los muchachos se estaban acercando más y más a los asentamientos de Europa, viniendo desde la península ibérica tenías a los moros que se comieron a los reinos españoles, el imperio romano oriental fue comido por los turcos, y varias tribus de las estepas venían desde Asia central.
HOW DO YOU PROTECT YOUR SHIT, FROM CRIMINALS? HIRE A SEÑOR FEUDAL.
Bueno, tenías un señor feudal que tenía sus grandes extensiones de tierra, donde vos y toda tu familia trabajaba, y le dabas parte de tus cosechas a tu señor feudal a cambio de que este te protegiera, en definitiva, eras un siervo (la diferencia entre un siervo y un esclavo, es que el esclavo es un bien comprado en un mercado, el siervo lo compras con la tierra, como si fuera una simple mejora de inmueble que compras.)
Además, el señor feudal tenia vasallos, que eran otros señores feudales mas chicos, que juraban lealtad y obediencia al señor feudal mayor. ¿Vieron Game of Thrones? Los Mormont son vasallos de los Stark, por ejemplo.
Todo esto era un sistema de castas enorme, donde tenías a los que gobernaban, los que rezaban, los que peleaban y los que trabajaban. No había movilidad social.
Pero surgiría un grupo particular que no le cabía todo esto del estancamiento social. Los burgueses. El burgo era un puesto de avanzada militar del señor feudal, donde los campesinos se acercaban a vender sus manualidades y productos. La gente que se quedó a vivir en esa área, se la conocía como burgués.
Liberalismo clásico:
Creo que les explique bien como la revolución francesa fue una revolución burguesa, que llevo al mundo al lineamiento ideológico que tenemos hoy en día. El liberalismo nace primero como una filosofía fundada por empiristas, aristotélicos, contractualistas y utilitaristas, que resumen su pensamiento en que el hombre debe tener asegurado, por sobre todas las cosas: el derecho a la vida, la libertad y la propiedad privada. Con esto nace la idea de que somos todos iguales a la ley, y que el Estado existe principalmente para garantizar la igualdad y los derechos fundamentales del hombre.
“Libertad, Igualdad, Fraternidad”
Hablando en el aspecto político, proponen el republicanismo y laicismo. La iglesia no debe interferir en absolutamente nada en cuestiones del Estado, y no debe existir nadie con títulos de nobleza. Los hombres nacen iguales, solo lo que hagan en su vida los diferenciara de los otros. Todo esto se englobaría en su tiempo como “radicalismo”, ya que tales ideas, aun proviniendo de burgueses, eran ideas extremas para la época.
Ahora lo importante, el aspecto económico. Al igual que el socialismo, el liberalismo tendría su gran economista del cual todos les chuparían el culo cientos de años después de su muerte: Adam Smith.
Adam propone algo muy simple: La mano invisible: La economía es la ciencia de la escasez. Como los recursos son limitados, la gente vende aquellos productos limitados a un mayor precio que aquellos que son encontrados en grandes cantidades, o que son fáciles de producir. De esta manera, un auto va a salir más caro que una mochila, o el petróleo sale más barato en una nación que está asentada sobre un enorme pozo petrolero que en una nación que importa. Es decir, el exceso de oferta disminuye el valor.
Pero el precio se modifica también acorde a la cantidad de gente que lo demanda. El agua embotellada no es un lujo hasta que se rompe toda la infraestructura que lleva agua a las casas.
En resumen, la oferta y la demanda regulan la economía, los consumidores y los vendedores, y no se necesita al Estado para fijar los precios. Si yo vendo naranjas a $1.000 el kilo, la gente o va a comprarle a mis competidores, o simplemente va a comprar otro cítrico; entonces yo me veo obligado a bajarle el precio para poder seguir vendiendo. Esta fuerza del mercado que me obliga a tal cosa, se llama la mano invisible.
La única falla que advierte Adam Smith a este sistema son los monopolios. Si el único proveedor de combustible que hay en mi área es una empresa, esa empresa puede fijar el precio que se le antoje, ya que otra opción no me queda.
Otro economista que surgiría seria David Ricardo:
David se da cuenta que Gran Bretaña no tiene viñedos tan copados como los de Francia, y que Francia no tiene tantas minas de carbón como Gran Bretaña. ¿Qué propone con esto? Que Francia debería dedicarse a producir y vender vinos, y que Gran Bretaña se dedique a la industria del carbón, y que en vez de que cada Estado intente vencer las ventajas naturales y de infraestructura que tiene el otro Estado, simplemente importe y se dedique a lo que es bueno. Esto es el modelo de las ventajas comparativas, lo que sienta las bases del globalismo y el comercio internacional, como así también de la división internacional del trabajo: Unos países recolectan las materias primas, y otros los transforman en productos, generándose así una división entre países desarrollados y subdesarrollados. ¿Porque esto es así? Porque gano más plata vendiendo el producto que los recursos, se gana más vendiendo armas que hierro.
Toda esta retorica crea la idea del “Laissez faire”, o dejar hacer…. Dejar hacer a la economía todo. Este concepto encontraría muchas limitaciones innegables incluso para los mismos liberales. Para empezar, el Estado debe impedir la formación de monopolios, porque la economía puede dejar de ser libre si existen privados que se apoderan del mercado.
Otro problema que tendrá el liberalismo con la evolución del capitalismo, es que el liberalismo clásico tiene esta noción de que los privados son todos iguales, y que el contrato emana de la voluntad libre entre los mismos. Esta noción cambia con el surgimiento de nuevos paradigmas del consumismo. Me explico: Antes, el productor fabricaba para una persona en particular, hoy en día, el productor es un empresario que realiza muchas acciones comerciales a fin de proveer a un mercado casi ilimitado de demanda, y para realizar tal cosa, no negocia personalmente con cada uno de sus clientes, sino que tiene una posición superior a sus clientes, crea contratos de mera adhesion que los clientes no pueden modificar, y genera una desigualdad en el contrato. Surge la necesidad de regular esta situación a favor de los particulares, o mejor dicho, consumidores, que no poseen la posición económica ni el nivel de leverage en las negociaciones.
Liberalismo moderno o socioliberalismo:
La falta de regulación del liberalismo clásico será cuestionado con la crisis de Wall Street en 1929 por un tal Keynes. Keynes era un capitalista, pero era critico del sistema. Según Keynes, existen ciclos económicos.
https://www.gestiopolis.com/wp-content/uploads/2002/03/fases-del-ciclo-economico.jpg
El “dejar hacer” no sirve siempre, ya que hay veces en que la economía caerá, se ira todo a la mierda, y si el Estado no hace algo, nos vamos todos juntos a pique. La solución es invertir en infraestructura, darle trabajo a la gente, satisfacer algunas necesidades de la población general, y así alentar al consumo.
Surgirá, como una especie de matrimonio interideologico entre la socialdemocracia y el liberalismo, el socio liberalismo. (No nació el social liberalismo en este momento de la historia, pero es acá cuando le empezamos a dar pelota.
El social liberal sostiene que el Estado no debe interferir en la economía salvo para proveer la real libertad económica, como restringiendo la formación de los monopolios. También defendiendo los derechos y libertades que consideran inherentes a todos los seres humanos, y proponiendo un gasto moderado en vistas de promover el bienestar común de la sociedad.
En conclusión, es la rama progre del liberalismo, buscando generar la igualdad de oportunidades, pero no decidir por los ciudadanos. Promueven la democracia, tolerancia, libertad de comercio y justicia social.
Neoliberalismo:
Durante los 80, surge un movimiento liberal económico, aunque llevado por partidos conservadores (Thatcher del Partido Conservador y Ronald Reagan del Partido Republicano… y el Turco y Pinochet).
¿Como los conservadores son liberales? Como lo explique antes, una cosa es ser liberal en lo económico y otra en lo social, los que llevan a cabo esta ideología solían ser en un principio conservadores sociales y fiscales, pero liberales económicos.
Su base era la llamada Economía de Goteo:
Si reducimos el gasto, privatizamos todo, y reducimos también la presión impositiva, las tarifas y aranceles, y si ponemos legislación a favor de las empresas, los ricos y empresarios tendrán más dinero, y con ello harán más puestos de trabajo, lo que hará que se distribuya la riqueza entre la clase media y baja.
La idea de esta manera es que si reducimos la cantidad de dinero sustraído a la gente con los impuestos, pero incentivamos a las empresas a invertir y dar trabajo, al final el Estado recaudara mas. La analogía para explicarlo mejor era reducir la porción de la torta pero a la vez aumentar el tamaño de la torta.
Los máximos exponentes de esta ideología, además de los nombrados, son los economistas Hayek y Friedman, conocidos como la Escuela de Chicago.
EDIT: Para los neoliberales que me rompen las pelotas. Si, esta ideologia y la teoria del gotea, a pesar de ser catalogada por la oposicion, es reconocida por economistas ganadores de premios nobels de economia como Stiglitz y Krugman.
Existen también otros economistas que proponen la reducción de la intervención Estatal, y estos eran la Escuela Austriaca, cuya idea era que NADIE puede predecir la economía, a diferencia de lo que decía Keynes, ya que el ser humano es un ser muy impredecible, y por lo tanto, cualquier intento de los políticos de meter mano en la economía, solo lograra perjudicarnos a todos. ¿Quien podría haber predicho un boom del turismo en Puerto Rico debido a la canción “Despacito”?
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Esta clase de ideología tuvo tal impacto en el mundo que lograría mover la ventana de Overton para la derecha, lo que hizo que la izquierda mainstream tomara otra via para alcanzar la justicia social, lo que se le llamo la tercería vía (No confundir con tercera posición. Me he confundido personalmente cuando discuto de esto) Una postura de la centro izquierda, que se aproxima mas a la centro derecha, basándose en que las políticas sostenidas no deben ser hechas en base al idealismo o la emoción, sino con pragmatismo. Los demócratas que bancaban las medidas keynesianas y socialdemócratas, se volvieron nuevos demócratas, mucho más liberales económicamente y radicalmente centristas, al punto de ser acusados de ser lo mismo que la oposición conservadora en temas económicos: Bill y Hillary, como también Obama como los nuevos demócratas, y en el partido Laborista, los nuevos laboristas fueron Tony Blair y Gordon Brown.
Conservadurismo:
Este término depende mucho del contexto. ¿Que es lo que un conservador quiere conservar? La respuesta rápida es las tradiciones y valores morales, usualmente de origen religioso. Pero estas tradiciones no son las mismas que existían hace tres siglos atrás que ahora. En su momento ser conservador hacía referencia a los monarquistas, quienes querían mantener el status quo de la nobleza y el rey en su sitio. Esta tendencia fue llamada por la izquierda como "reaccionarios", es decir, la respuesta de las clases acomodadas a la revolución. (Igual ignoren este término para usos modernos, la izquierda lo usa hasta para desacreditar a otras corrientes de izquierda que no consideran leales a la verdadera revolución)
Como la ventana de Overton se corrió para “abajo” (liberal social), hoy hablamos de neoconservadurismo, que ya no esta en contra de la economía liberal, sino en contra del liberalismo social. Defienden la fe, sus principios morales, el rol de la familia, y obviamente a cosas como el aborto, la legalización de estupefacientes, las relaciones entre el mismo sexo, y demás cosas que se refieren a la esfera privada de las personas.
Tanto los conservadores como los liberales pueden ser conservadores fiscales, esto quiere decir que están a favor de un gasto publico reducido. Usualmente los conservadores no escatiman tantos recursos como los liberales en el bienestar general de la población, pero cuando si lo hacen, a esto se le llama Paternalismo Conservador, donde el Estado es un como un padre: ordena y mantiene a sus hijos.
Otra variante, y en contraposición al neoconservadurismo, es el paleoconservadurismo (paleo=antiguo). Dicha postura surge en Estados Unidos como reacción al intervencionismo militar, al colonialismo, la inmigración y el federalismo americano. ¿Porque se oponían en un principio? Bueno, Puerto Rico, Hawái, Las Filipinas y Cuba no era países blancos y cristianos… Y el federalismo fue la razón por la cual los Estados de la Unión no podían seguir teniendo esclavos, ya que desde Washington le dijeron a todos los Estados miembros de la confederación que negrear negros estaba mal. Es decir, no eran unitarios, sino confederados.
Esta imagen expresa con mucho detalle el sentimiento: http://www.americanyawp.com/text/wp-content/uploads/School-Begins1.jpg (vean los cartelitos)
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Democracia Cristiana:
No hace falta aclarar que son socialmente conservadores, aunque están mas abiertos al cambio de estructuras sociales. Obviamente se oponen a la separación de la Iglesia y el Estado.
Pero económicamente, tienen interés por el bienestar y los derechos de los ciudadanos, basándose en las concepciones caritativas de las enseñanzas de Jesucristo. Podríamos decir que es una socialdemocracia o un liberalismo religioso.
No piensen en democracia cristiana al partido republicano estadounidense, sino en Angela Merkel, Aylwin (presidente de Chile después de Pinochet) y el Papa Francisco.
De la democracia cristiana surgiría el ordoliberalismo en Alemania, quienes entienden que el mercado no puede proveer todo, y hay cosas en las que es mejor que el Estado se encargue. Sera el trabajo del Estado administrar cuestiones macroeconómicas, como la estabilidad monetaria y la política fiscal, sentar un ambiente propicio para la actividad económica, fomentando la legalidad y libre competencia, y ayudando desarrollo social, invirtiendo en cosas como la educación, salud y capacitación laboral, pero siempre dejando todo lo demás a las fuerzas del mercado, y haciendo responsable al ciudadano de su situación.
Además de la democracia cristiana, existe una filosofía social-económica (no política) propuesta por el papa Leon XIII llamada distributivismo. Sosteniendo una propiedad privada lo mas ampliamente esparcida, y donde exista una consolidación de gremios que se ocupen y tengan la propiedad de aquello referente a su oficio. Es decir, los granjeros serian dueños de sus granjas y maquinarias, los mineros de las cantinas y herramientas, y así.
Libertarianismo/Libertarismo
Es un término que abarca otros conceptos. Contiene diversas variantes, como el neoliberalismo propuesto por Reagan (Este neoliberalismo conservador es llamado tambien Libertarianismo Conservador)
Su filosofía suele estar basada en las ideas económicas de Friedman y Hayek, y en los pensamientos del objetivismo de Ayn Rand. Es como el neoliberalismo, pero definitivamente con una mirada liberal social, focalizándose en la libertad de los individuos miembros de la sociedad, en lo inherente de la propiedad privada, el derecho a las ganancias recibidas por el trabajador y empresario, y el principio de no agresión.
El principio de no agresión es básicamente “no joder si no jode a nadie”, o mas específicamente, si no atenta contra el individuo o su propiedad privada. En base a esto debe estar organizado el sistema legal.
El minarquismo es la versión más light, que sostiene que debe existir un Estado para reforzar este principio, por medio de fuerzas de seguridad. También debe proveer algunos servicios mínimos como el poder judicial y el ejército, y dejando absolutamente todo lo demás al mercado.
El Anarco Capitalismo es lo más extremo, supone el reemplazo del Estado por privados. Tienen como filosofía no solo el principio de no agresión, sino el de voluntarismo, que dice que las acciones de las personas solo deben ser voluntarias, sin ningún tipo de presión o violencia, y siempre respetando la libertad y la propiedad privada de los individuos.
Ahora la parte más divertida de escribir que todos esperaban: :D (jk)
La Tercera posición:
Ni socialistas ni capitalistas: Nazis! Fascistas! Peronistas!
No hay mucho que explicar, simplemente es una postura tomada por algunos partidos para establecer su posición frente a la Unión Soviética y el liberalismo económico.
Fascismo:
Su autor fue Mussolini. El nombre fascismo proviene de las fasces, que eran unas armas que usaban los romanos, consistía en la unión de varias varas con una hoja de hacha en un extremo.
Originalmente era el emblema de poder militar de los reyes etruscos, adoptado igualmente por los monarcas romanos, que pervivió durante la república y parte del imperio. Tradicionalmente, significa poder, por el haz de varas, «la unión hace la fuerza», puesto que es más fácil quebrar una vara sola que quebrar un haz y por el hacha, la justicia implacable sobre la vida y la muerte.
Desde los comienzos de la República romana, los fasces eran transportados al hombro por un número variable de lictores, fasces lictoriae, que acompañaban a los magistrados curules como símbolo de la autoridad de su imperium y su capacidad para ejercer la justicia, como poder de coerción y castigo (el haz de varas para la flagelación y el hacha para la pena de muerte). Sin embargo, después de las leyes de las Doce Tablas, ningún magistrado romano podía ejecutar sumariamente a un ciudadano romano.
Dentro del pomerium, el límite sagrado de Roma, los fasces no podían llevar el hacha, indicando que dentro de la ciudad los magistrados curules tenían derecho de castigar, pero no de ejecutar. Tan sólo al dictador le estaba permitida la inserción del hacha.
El rey de la Antigua Roma llevaba fasces. El cargo de rey no era hereditario, aunque sí vitalicio. El rey llevaba un manto púrpura, cetro de marfil y corona de oro y era precedido en las calles por doce auxiliares o lictores que llevaban los fasces o varas entrelazadas de las que salía una hoja de hacha, como símbolo de su autoridad.
El fascismo comprende que ni la democracia ni la monarquía sirven, ya que uno es un concurso de popularidad y la otra es plenamente nepotismo. Así que esta ideología propone un líder fuerte que tenga su poder en base al mérito, y no al nombre o a los votos. Por eso mismo se oponen a los partidos políticos y a la oposición, argumentando que hacerlo, solo crea desunión nacional. Sostienen los fascistas, que un ciudadano no necesita otro partido, porque el no es un extranjero al poder, sino parte fundamental del mismo.
Como parece obvio, el fascismo es enteramente nacionalista, proponiendo la autonomía económica, viendo de manera negativa el comercio internacional (salvo en aquellas situaciones en las que un Estado no pueda producir ya que no cuenta con los recursos para hacerlo). En lo ideal, cada nación debe ser autosuficiente.
Su sistema económico es el corporativismo, el cual se trata de manejar la sociedad como un conjunto orgánico, siendo cada parte fundamental para el funcionamiento. Las empresas son representadas ante el poder político, y pueden aconsejar y proponer cosas al líder, pero este último es quien tiene la última palabra.
La variante alemana y racista, fundamentada en la eugenesia es el Nacional Socialismo liderado por Hitler, Mussolini por su parte no le daba bola a la raza, sino a los conceptos de unión nacional por medio de la cultura.
Y finalmente, la variante española seria el falangismo de Franco, llamado nacionalsindicalismo, que a todo esto le agregaba el componente religioso católico, aunque manteniendo la separación de la Iglesia con el Estado.
Nacional Socialismo? Nacional Sindicalismo? Acaso esto no es una ideología de izquierda?
No. No buscaban acabar con el capitalismo en si, solo lograr una economía proteccionista, y se basaban en la existencia de las empresas como pilar social y económico. Tanto Mussolini, como Hitler y Franco eran anti marxistas, no proponían darle a los trabajadores los medios de producción. No tienen como meta la igualdad de clases, sino que fomentan la jerarquía social vertical, y buscan mantener el status de la clase gobernante sobre la gobernada, en una especie de rol paternal.
Otra variante regional es el Integralismo brasilero, mas similar al fascismo italiano que el nazismo, ya que propone la unión de toda la gente, sea de la raza o religión que sean.
Finalmente los argentinos tuvimos al Peronismo.
Pero Subo! El General Peron era democrático y socialista!
Sure...
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2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.04 20:58 ShaunaDorothy Egipto: Los militares en el poder otorgan la presidencia a la Hermandad Musulmana - Los “Socialistas Revolucionarios” en la cama con la reacción islámica (Septiembre de 2012)

https://archive.is/Gl1hg
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1005 (6 de julio de 2012), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
En las primeras semanas de 2011 el mundo fue testigo de las extraordinarias escenas de millones de egipcios, de prácticamente todas las clases sociales, protestando a lo largo del país, desafiando las balas y los ataques de la policía. Bajo la consigna “El pueblo exige la caída del régimen”, lograron derrocar al odiado dictador Hosni Mubarak, aunque el resultado fue que el ejército asumió el poder en su propio nombre. En el año y medio desde entonces, la euforia en torno a la “Revolución Egipcia” ha dado paso a la dura realidad del sangriento gobierno militar, el declive aún mayor de las condiciones económicas y el ascenso de la reacción islámica: la Hermandad Musulmana y los incluso más derechistas salafistas.
A mediados de junio, los egipcios se encontraron ante una elección cuyas “alternativas” eran dos candidatos presidenciales que encarnan a las fuerzas más poderosas y mejor organizadas del país: Ahmed Shafik, antiguo comandante de la Fuerza Aérea y último primer ministro de Mubarak, en representación del ejército, y Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana. Aunque muchos liberales y supuestos izquierdistas denunciaron la elección como un golpe contra la “democracia” establecida por la “Revolución Egipcia”, el resultado deriva directamente de la política de unidad nacional contra Mubarak que dominó las protestas, en las que la clase obrera no fue nunca un factor por sí misma y, en cambio, quedó subordinada a las fuerzas políticas burguesas.
El 24 de junio Morsi fue declarado ganador. Shafik, ante la amenaza de enfrentar cargos de corrupción, abandonó el país junto con la mayor parte de su familia. En esencia, el ejército permitió que la Hermandad asumiera la presidencia como una fachada para preservar el dominio del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA). Anticipando una victoria de la Hermandad, el CSFA se movilizó en el periodo preelectoral para afianzar su sangriento control sobre la sociedad. Disolvió el parlamento elegido seis meses atrás, que estaba en manos de los islamistas y en esencia carecía de poder, después de que una corte encontrara “irregularidades electorales”. Otorgó a la policía militar el poder de arrestar civiles, incluidos los obreros en huelga. Aunque una corte revocó esa medida y otras tantas, la verdad es que el ejército estaba tratando de formalizar lo que ya es una realidad: más de 10 mil civiles han sido juzgados por tribunales militares desde febrero de 2011.
Los comentaristas burgueses y los izquierdistas “socialistas” en Egipto y el extranjero utilizan con descaro el término “revolución” para describir el levantamiento del año pasado. Grupos como los Socialistas Revolucionarios (SR) egipcios llaman a derrotar la “contrarrevolución” apoyando a la reaccionaria Hermandad. En las calles de El Cairo, anuncios colocados por las diversas fuerzas políticas, incluido el ejército, cantan loas a la “Revolución del 25 de Enero”. Pintas en los muros celebran a los “mártires de la revolución”, las casi mil personas que murieron durante el levantamiento y los muchos más que el ejército ha masacrado desde entonces.
Pero hay que decir la verdad: ésta no fue una revolución. Miles y miles tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades más pequeñas impulsados por la pobreza y el deseo intenso de deshacerse del gobierno militar y la opresión multilateral endémica al capitalismo egipcio. Pero todo lo que ofrecieron las fuerzas políticas al mando del levantamiento fue otra forma de dictadura de la clase capitalista. Aunque los trabajadores han protagonizado huelgas y paros durante la última década, alcanzando su clímax en 2011, la clase obrera no ha entrado en la escena política bajo su propia bandera, luchando por sus propios intereses de clase.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Hamdin Sabahi recibió gran parte del voto obrero, quedando en tercer lugar con casi 21 por ciento de la votación. Sabahi obtuvo mucho apoyo haciendo referencia al Coronel Gamal Abdel Nasser, un líder nacionalista de izquierda con un programa de nacionalizaciones, las cuales su régimen combinó con la represión brutal. Aunque estos votos son una expresión del deseo de muchos trabajadores de rechazar tanto al ejército como a los islamistas, también son una demostración de la subordinación política del proletariado a su enemigo de clase capitalista. Durante muchos años, el ejército ha aprovechado las grandes reservas de nacionalismo —representado en las protestas del año pasado por la omnipresente bandera egipcia y la idea de que el ejército era “uno con el pueblo”— para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa de capitalistas asquerosamente ricos en la cima y los obreros y campesinos brutalmente explotados en el fondo.
Egipto es el país árabe con mayor población. Su clase obrera es una de las más numerosas, más combativas y potencialmente más poderosas de la región. No obstante el dominio militar, Egipto sigue siendo una sociedad profundamente inestable. A pesar de las semanas de interminables campañas electorales y de la presión para votar, más de la mitad del electorado no se tomó siquiera la molestia de participar en la farsa electoral del CSFA. Las condiciones materiales de vida para la abrumadora mayoría de la población de hecho han decaído, en tanto que los precios de los alimentos y el desempleo han aumentado drásticamente. Las odiadas fuerzas policiacas, incluidas las Fuerzas Centrales de Seguridad, permanecen intactas y pronto volverán a las calles a mantener “la ley y el orden”. Tanto el ejército como la Hermandad han dejado clara su intención de recuperar la “estabilidad”, lo que incluirá reprimir las huelgas.
La situación exige la construcción de un partido obrero internacionalista. Como escribimos después de la caída de Mubarak (“Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista”, Espartaco No. 33, primavera de 2011):
“Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un ‘tribuno del pueblo’, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas”.
Postrándose ante la Hermandad
Los grupos que reclaman la bandera del socialismo en Egipto son un obstáculo en la lucha por el poder obrero, al disolver los intereses de clase propios del proletariado en la supuesta necesidad de unir al “pueblo” para “continuar la revolución”. El más importante es el grupo Socialistas Revolucionarios, una tendencia asociada con el fallecido Tony Cliff, y vinculada con la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) estadounidense y con el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) británico. Particularmente desde el levantamiento del año pasado, los SR se han convertido en el grupo más influyente de la “extrema izquierda” en Egipto. Sus declaraciones y artículos son traducidos y leídos por organizaciones izquierdistas alrededor del mundo.
Los SR causaron algo de descontento entre sus filas cuando anunciaron formalmente su apoyo a Morsi, candidato de la Hermandad Musulmana, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los orígenes de esta capitulación a los enemigos mortales de las mujeres, los obreros y las minorías religiosas pueden trazarse hasta la fundación misma de los SR en los 90, cuando se opusieron a la hostilidad de otros izquierdistas hacia el Islam político. Los SR afirman que la Hermandad, debido a su base de masas, tiene contradicciones que los socialistas pueden explotar (ver “Pandering to Reactionary Muslim Brotherhood” [Capitulando a la reaccionaria Hermandad Musulmana], WV No. 974, 18 de febrero de 2011). El 28 de mayo, los SR emitieron una declaración llamando por “un frente nacional que se oponga al candidato de la contrarrevolución”, Shafik.
Más tarde, el 4 de junio, vino una declaración con el título “A los camaradas”, que admitía que la declaración del 28 de mayo había “provocado una respuesta negativa entre cierto número de miembros de los SR”. A pesar de ello, los SR continuaron defendiendo su apoyo a la Hermandad alegando la necesidad de derrotar la “contrarrevolución”. Y aun así, el 4 de junio los SR publicaron una declaración distinta (reimpresa en el número del 8 de junio de su periódico, El Socialista) que llamaba a boicotear las elecciones si la “Ley de exclusión política” —que fue aprobada por el parlamento a principios de año para impedir que los altos mandos del gobierno de Mubarak participen en las elecciones— no era implementada. Dado que el principal candidato asociado con Mubarak era Shafik, esta línea no era sino una forma de apoyo encubierto a la Hermandad. (La ley no se aplicó.)
En su declaración “A los camaradas”, los SR describen a la Hermandad como “una organización llena de contradicciones de clase encubiertas por consignas religiosas vagas”. ¡No! Se trata de una organización burguesa basada en la religión. Y su programa religioso no tiene nada de “vago”. Durante mucho tiempo, Egipto ha sufrido la influencia del sofocante hedor de la Hermandad. Las mujeres no están obligadas por ley a usar la mascada y, sin embargo, la gran mayoría la usa por la presión social ejercida por la Hermandad Musulmana y por los salafistas, aún más fundamentalistas que ésta. Los cristianos coptos de Egipto están aterrados justificadamente tras la victoria de la Hermandad. Las mujeres, por su parte, enfrentan un futuro aún más obscuro. Para darse una idea de lo que preparan los islamistas, basta con echar un vistazo a dos propuestas de ley que presentaron en el parlamento ahora disuelto. Una, que introdujo un salafista, planteaba legalizar una vez más la horrenda práctica de la mutilación genital femenina, que de cualquier modo es ampliamente ejercida. Otra buscaba reducir la edad mínima para que una mujer contraiga matrimonio a los 14 años.
Los SR tratan de justificar su escandaloso apoyo a la Hermandad con la línea de que los “feloul” —es decir, los “remanentes” del régimen de Mubarak— deben ser derrotados a toda costa. Pero aunque los SR actualmente braman sobre los peligros del gobierno militar, cuando se desplegó al ejército en las calles de El Cairo justo antes de la renuncia de Mubarak, los SR se unieron a la celebración nacionalista. En medio de las ilusiones dominantes en el ejército, los SR se quejaban, en una declaración del 1º de febrero de 2011, de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak nunca fue “el ejército del pueblo”. Los SR incluso promovieron ilusiones en la policía, celebrando en una declaración del 13 de febrero de 2011 que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”.
Como marxistas rechazamos el marco de los SR, que plantea sólo dos opciones: capitular a las fuerzas “seculares” respaldadas por el ejército, como Shafik, o a los islamistas como la Hermandad. De hecho, ambas son formas alternativas de apuntalar el dominio capitalista. En contraste con el apoyo que dieron los SR a la Hermandad, nuestros camaradas del Grupo Trotskista de Grecia dieron apoyo crítico al Partido Comunista Griego (KKE) en las recientes elecciones griegas (ver “¡Votar por el KKE! ¡Ni un voto a Syriza!”, suplemento de Espartaco, julio de 2012). En breve, el KKE, un partido obrero, trazó, a pesar de su colaboracionismo de clases estalinista, una cruda línea de clase contra la Unión Europea imperialista en estas elecciones y afirma odiar el capitalismo. La reaccionaria Hermandad, como admiten incluso los propios cliffistas, ¡adora el capitalismo!
La incoherencia de la incoherencia
¿Qué fue lo que hicieron realmente los miembros de los SR el día de la elección? No queda más que adivinar. Sin embargo, sus correligionarios en el SWP británico apoyaron completamente su llamado a votar por Morsi. Anne Alexander escribió en un artículo de Socialist Worker del 16 de junio: “Votar por Morsi contra Shafik es un paso importante para construir un movimiento revolucionario más allá de las elecciones”. Para darse una idea del apoyo que uno puede esperar de las fuerzas islámicas basta con ver a Túnez, cuna de la “Primavera Árabe” y la sociedad históricamente más secular del norte de África. Bajo el gobierno islamista “moderado” del Ennahda, los salafistas incendian oficinas de la federación sindical UGTT y presiden un régimen de terror contra las mujeres en las universidades. En Egipto, los salafistas ya han provocado alborotos, quemando casinos, bares, tiendas de licores y supuestos burdeles, así como presionando intensamente a las mujeres para que adopten el niqab (velo) de pies a cabeza.
Los cliffistas estadounidenses de la ISO encontraron “sorprendente” la línea del voto para Morsi de los SR, añadiendo que su declaración del 28 de mayo “plantea muchas preguntas problemáticas”. Sus diferencias, sin embargo, son puramente tácticas. En “Egypt’s Election Dead End” [El callejón sin salida de las elecciones en Egipto], Alan Maass, de la ISO, se queja de que la Hermandad “vaciló durante la rebelión de 2011” y “una y otra vez se ha demostrado incapaz de defender la revolución” (socialistworker.org, 31 de mayo). Aunque Maass añade que la Hermandad es un “partidario entusiasta de las políticas de libre mercado” y “es, en general, conservadora en varios temas sociales”, la “alternativa” de la ISO y su colaboracionismo de clase fue ir a la cola del político nasserista Sabahi.
Las siempre tibias críticas de Maass no fueron bien recibidas por Mustafá Ali, de los SR, y otros, a juzgar por los comentarios en el sitio de la ISO. En un comentario del 3 de junio, Ali criticó a Maass por usar, “de manera unilateral”, “el compromiso de la Hermandad con el capitalismo como barómetro para tomar decisiones sobre si votar por ellos o no”. Ali asegura a los lectores que desde la primera vuelta de las elecciones “podemos contar ahora con millones [de personas] para presionar a la Hermandad Musulmana a cada paso”. Al día siguiente, Bill Crane, de la ISO, declaró en respuesta a Maass: “Los líderes de la Hermandad, a pesar de su política reaccionaria, tienen un interés directo en preservar las conquistas de la revolución como la democracia política y el fin de la represión estatal”.
Esta línea hace eco del apoyo por parte de diversas organizaciones oportunistas de izquierda, en Irán e internacionalmente, a la llegada al poder del Ayatollah Jomeini en la “revolución islámica” de 1978-79, que dio fin al odiado régimen del Shá, respaldado por Estados Unidos. Subrayando el poder del proletariado iraní nosotros levantamos las consignas: ¡Abajo el Shá! ¡No a los mullahs! ¡Obreros al poder! Por su parte, la ISO y el SWP se contaban entre los más entusiastas porristas de la reacción islámica. La ISO incluso tituló un artículo: “La forma: religiosa; el espíritu: la revolución” (Socialist Worker, enero de 1979). Cuando los islamistas llegaron al poder implementaron una oleada asesina de represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías religiosas, étnicas y nacionales, además de masacrar a los propios izquierdistas que los habían estado promoviendo como una fuerza “antiimperialista”.
El apoyo de los SR a la Hermandad Musulmana egipcia puede dar resultados igualmente suicidas. A finales del año pasado, los islamistas iniciaron una salvaje campaña contra los SR, a la que se sumaron las fuerzas de seguridad y que fue propagada en gran parte de los medios burgueses. El periódico de la Hermandad Musulmana imprimió un artículo de portada que acusaba a los SR de violentos, mientras que el partido Al-Nour salafista acusa a la organización de “anarquía” y de ser financiada por la CIA —un llamado abierto a encarcelarlos o hacerles incluso cosas peores—. Y, aun así, los SR continúan con su peculiar fascinación con los islamistas. Y no sólo los de la Hermandad: Hossam el-Hamalawy, dirigente de los SR, describió emocionado en un blog, hablando de la participación de su grupo en protestas organizadas por los salafistas, cómo los SR “están llegando al ala más revolucionaria del movimiento salafista y ganándose su respeto”.
Una “carta abierta” del 5 de junio escrita por la Tendencia Marxista Internacional (TMI) de Alan Woods y dirigida a los SR, plantea la preocupación de que el apoyo a la Hermandad “dañe la reputación y la influencia de los Socialistas Revolucionarios entre los obreros y, más ampliamente, las masas”. Como la ISO, la TMI promovió al candidato nasserista Sabahi quien, según un artículo de Woods del 1º de junio, “muestra un enorme potencial para la futura victoria de la izquierda en Egipto”. El apoyo a esa clase de fuerzas burguesas está en la naturaleza de la TMI, algunas de cuyas secciones han existido durante años al interior de partidos burgueses como el Partido Popular de Pakistán.
El apoyo al nacionalismo árabe ha conducido a sangrientas derrotas para el movimiento obrero a lo largo del Medio Oriente. Egipto no es la excepción: Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas sólo para suprimirlos brutalmente una vez ahí. En Egipto y a lo largo del Medio Oriente, el crecimiento del Islam político, que se alimenta de la miseria y la pobreza de las masas, se debe a la bancarrota absoluta del nacionalismo burgués y a la política estalinista de subordinación a esas fuerzas.
En su literatura para justificar el voto a Morsi, los SR esencialmente presentan a la Hermandad como si hubiera estado siempre en conflicto con los gobernantes de Egipto. Bajo Nasser, Anwar Sadat y Mubarak, los islamistas fueron reprimidos en algunas ocasiones, pero tolerados e incluso fomentados en otras. A principios de la década de 1970, Sadat desató a la Hermandad, cuchillos en mano, para aplastar a los comunistas en las universidades. Mubarak, por su parte, encontró útil tolerar a la Hermandad para presentar su régimen como el único obstáculo en el camino hacia un régimen islámico.
En el fondo, hay dos alternativas para las masas trabajadoras en Egipto: ya sea la pobreza y la intensa opresión social bajo una forma u otra de dominio burgués, o el dominio obrero y la extensión de la revolución socialista a lo largo del Norte de África y el Medio Oriente y a los centros imperialistas. Como explicó León Trotsky al desarrollar su teoría de la revolución permanente, en los países de desarrollo capitalista atrasado la burguesía es muy débil, atrasada y dependiente del imperialismo para lograr la modernización y el desarrollo general de esas sociedades. Como escribimos en “Egypt: Military and Islamists Target Women, Copts, Workers” (Egipto: Mujeres, coptos y obreros en la mira del ejército y los islamistas, WV No. 994, 20 de enero):
“La liberación de las masas egipcias requiere del derrocamiento no sólo de los militares, sino también de los capitalistas, los terratenientes, el clero islámico y de los imperialistas que lucran con la aplastante opresión de la población. El poder para lograrlo está en manos de la clase obrera, cuya conciencia debe ser transformada de la de una clase en sí, que lucha para mejorar sus condiciones en el marco del capitalismo, a la de una clase para sí, realizando su potencial histórico de dirigir a todos los oprimidos en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista”.
La crisis económica capitalista que ha devastado el nivel de vida y las vidas mismas de los trabajadores desde el Norte de África hasta Europa, Norteamérica y Japón subraya aún más la necesidad de una perspectiva que sea al mismo tiempo revolucionaria, proletaria e internacionalista. Para llevar a cabo esta perspectiva, el factor crucial necesario es la dirección proletaria. La tarea es construir partidos obreros revolucionarios basados en la independencia respecto a todas las fuerzas burguesas y comprometidos con la lucha por un orden socialista mundial.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/egipto.html
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2014.11.01 13:58 mitcoes ¿Gobernarán las listas más votadas? (ahora con PODEMOS como primer partido en las encuestas del CIS y voto útil si se cambiase la ley)

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